La Misericordia de Allah y un Mundo Lleno de Peligros

Por Arshad Gamiet

Escritor Musulmán — Sudáfrica

De los 99 hermosos nombres de Allah, son Ar-Rahman y Ar-Rahim los que utilizamos con mayor frecuencia en nuestras oraciones y súplicas. Ar-Rahman y Ar-Rahim derivan de la misma palabra de raíz árabe, rahma, cuyo significado es misericordia, compasión. Pickthall traduce Ar-Rahman, Ar-Rahim como el Compasivo, el Misericordioso, y Yusuf Ali dice el Más Clemente, el Más Misericordioso.

La mayoría de nosotros, desgraciadamente, damos por sentado la misericordia y la compasión de Allah. Pero si nos detenemos por un momento y reflexionamos en la profundidad y el alcance de la misericordia de Allah, nos sorprenderemos más allá de las palabras.

Con frecuencia, el Corán llama la atención sobre el mundo de la naturaleza. Así que consideremos por un momento el mundo frágil en que vivimos. Escuchamos sobre el agotamiento de la capa de ozono, los peligros de la contaminación, la necesidad de preservar un medio ambiente sostenible para nuestros hijos y así sucesivamente. Numerosos libros y programas de televisión sobre la naturaleza y el universo despiertan nuestra curiosidad, nuestra capacidad de asombro. Vivimos en el centro de un universo violento, cambiante, constantemente en movimiento.

Estamos rodeados de fuerzas que están tan precariamente equilibradas que el cambio más pequeño podría matarnos. Hace unos años el cometa Schumacher-Levy pasó por Júpiter y explotó con la energía de las varios millones de bombas atómicas. En términos astronómicos, una diferencia de unos cuantos grados lo habría fijado en curso de colisión con nuestro planeta Tierra.

De hecho, los científicos dicen que la vida humana es posible sólo en los más estrechos márgenes. Para ilustrar lo estrecho que es ese margen, tomemos este ejemplo. Aquí, tengo una naranja, envuelta en un film de plástico transparente. Si pueden imaginar que esta naranja es nuestro planeta Tierra, entonces el grosor del film transparente es la atmósfera, el aire que respiramos.

La mayoría de la gente piensa que la tierra es sólida. Pero por debajo de nosotros, mucho más delgada que la piel de esta naranja, está la delgada corteza en que están ubicados nuestros continentes. Bajo esa corteza hay miles de kilómetros de roca fundida hirviendo, que exuda como una papilla gruesa alrededor de un núcleo de hierro sólido.

En tamaño, todas las criaturas vivientes son como las partículas de polvo y bacterias que cubren la superficie de esta naranja. Incluso no podemos verlas sin un microscopio, así como los astronautas en el espacio no pueden ver realmente cualquier vida en la tierra sin equipo especial.

¡Imagínense! A pocos kilómetros debajo de nuestros pies, como debajo de la piel de esta naranja, contamos con miles de kilómetros de líquido en ebullición, océanos de lava fundida. Por encima de nosotros, una piel fina de aire respirable, de pocos kilómetros de profundidad. Por encima de eso, nada; un vacío completo.

Y el sol, sin el cual la vida no sería posible, se encuentra a 93 millones de millas. Pero ¿qué significa esto, 93 millones de millas? No podemos tener sentido de tal distancia. Es sólo 93 seguido de seis ceros. Pero hagamos esto más fácil. Si esta naranja fuera nuestro planeta Tierra, entonces el sol sería una bola de la talla de esta habitación y esa bola estaría a 55 millas de aquí, diríamos como la distancia desde aquí a Brighton o a Bournemouth.

Imagínense! La menor inclinación de la Tierra hacia el sol en verano y nos quejamos del calor desagradable. Entonces una leve inclinación lejos del sol en invierno y nos congelamos de frío. Midan la distancia de esa inclinación, unas meras 4.000 millas, en comparación con los 93 millones de millas hacia el sol, y verán que nos hervimos o nos congelamos en un rango de sólo el 0,005 por ciento. Es decir, no uno por ciento, no una centésima por ciento, sino un mero cinco milésimas por ciento!

Ahora, yo no soy un científico y no soy un astrónomo. Pero si reflexionamos sobre este hecho simple, quedamos atónitos. Toda la vida en este planeta tierra está suspendida precariamente en la delgada corteza de una enorme bola de lava hirviendo, cubierta por una fina membrana de oxígeno, flotando por el espacio, pasando por mortales lluvias de meteoros y cometas y todo tipo de radiación mortal.

La mente queda atónita. Cualquier roca más gruesa de 1 o 2 millas, que apunte y golpee contra la Tierra, como el cometa Schumaker-Levy que azotó a Júpiter, acabaría con toda la vida en este planeta.

Los científicos y astrónomos nos dicen que nosotros, criaturas vivientes,  sobrevivimos en este planeta sólo por la más estrecha de las márgenes. Estadísticamente, dicen, los peligros son tan grandes, y las probabilidades matemáticas de nuestra supervivencia son tan pequeñas, que nosotros realmente no deberíamos haber estado aquí en absoluto!

Nosotros, como musulmanes creyentes diríamos que nuestra creación y nuestra continua existencia en este planeta se deben enteramente a la misericordia de Allah, glorificado y exaltado sea Él. El Corán aclara este punto en muchos hermosos versículos, como por ejemplo:

{¿Es que no ven lo que les rodea en los cielos y en la tierra? Si quisiéramos, haríamos que la tierra se los tragara o que cayera sobre ellos parte del cielo. Ciertamente, hay en ello un signo para todo siervo arrepentido.} (Saba’ 34:9)

{Allah sostiene los cielos y la tierra para que no se desplomen. Si se desplomaran no habría nadie, fuera de Él, que pudiera sostenerlos. Es benigno, indulgente.} (Fatir 35:41)

Y más adelante en la misma Sura leemos:

{¿No han ido por la tierra y mirado cómo terminaron sus antecesores, aun siendo más poderosos? Nada, ni en los cielos ni en la tierra, puede escapar a Él. Es omnisciente, omnipotente.

Si Allah diera a los hombres su merecido, no dejaría ningún ser vivo sobre su superficie. Remite, sin embargo, su castigo a un plazo fijo. Y cuando vence su plazo… Allah ve bien a Sus siervos.} (Fatir 35:44-45)

Hermanos y hermanas, la próxima vez que miremos al cielo estrellado, pensemos en las poderosas fuerzas que nos rodean. Fuerzas que mantienen nuestra propia existencia al filo de la navaja y agradezcamos a Dios por su gracia y misericordia.

 

Basado en un sermón del día Viernes dado en el Royal Holloway, de la Universidad de Londres, el 29 de enero de 1999.

Cortesía de http://www.khutbahbank.org.uk.

Arshad Gamiet es un escritor Sudafricano que vive en el Reino Unido. Es el co-fundador del Khutbah Bank.

 

Fuente: onislam.net

Link: http://www.onislam.net/english/shariah/refine-your-heart/advice/412340-protected-by-allahs-mercy-in-a-dangerous-world.html?utm_source=HomePage-SidBanner&utm_medium=banner&utm_campaign=InternalPromotion

Traducción: LAILA HAKIM para UMMA

 

 

Filed in: Religión

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