Shaam-e-Gareeba, la Noche de los Sin Hogar:

Fue después del Asr del día de Ashura. El Imam Hussain (La Paz sea con él) yacía muerto. La tierra había temblado. El río Furaat se había desbordado! Desde el campamento de la familia del Sagrado Profeta (La Paz sea con él y su familia purificada) tal lamentación se presentó como nunca antes se había oído.

‘Umar hijo de Saad’ recibió una carta de ‘Ubayd Allah hijo de Ziyad’. El gobernador de Kufa instruyó que no deberían quedar satisfechos con la muerte del Imam Hussain (La Paz sea con él). Su cuerpo debía ser sometido al último insulto de ser pisoteado por los cascos de los caballos. Y esto se hizo con el nieto del Sagrado Profeta (La Paz sea con él y su familia purificada)!

Mientras el sol se ponía en el horizonte, los soldados se apresuraban hacia el campamento del Imam Hussain en busca del botín. Saquearon cada tienda. Cada mujer y cada niña fueron despojadas de sus velos. Las hijas de Fátima quedaron con la cabeza descubierta. Los pendientes de Sakina fueron arrancados de sus oídos, dividiendo los lóbulos de las orejas. Cuando la niña pidió que su velo no sea tocado, ella fue abofeteada.

¿Se detendrían ahora? No lo hicieron. Prendieron fuego a todas las tiendas. Bibi Zainab (La Paz sea con ella) estaba muy angustiada. Ella acudió al Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) y le dijo «Ahora eres nuestro Imam». ¿Dinos lo que deberíamos hacer ahora, deberíamos permanecer en nuestras carpas y quemarnos, o salimos sin nuestros velos? El Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) le dijo que era su deber religioso tratar de salvar sus vidas. Bibi Zainab (La Paz sea con ella) reunió a todos y esperó afuera, mientras que sus tiendas se quemaban. Cuando el fuego se apagó, tomaron refugio debajo de una de las tiendas que no había sido totalmente destruida.

‘Humayd hijo de Muslim’ describe cómo vio a una niña con su vestido en llamas, sus orejas sangrando, huyendo de la escena de carnicería. Dice: Yo corrí tras ella. La tomé con la mano. Apagué el fuego en su vestido. Limpié la sangre de sus orejas. ¿Ella me miró y dijo, pareces ser una persona amable, eres musulmán? Le dije que si. Pensó un rato y luego dijo: por favor, enséñame el camino a Nayaf! Le pregunté, ¿Por qué quieres ir a Nayaf a esta hora y en este estado? Ella dijo, yo quiero ir a quejarme a mi abuelo Ali hijo de Abu Talib acerca de cómo mataron a mi padre. Dándome cuenta de que era Sakina, la hija del Hussain, la llevé con su tía Zainab (La Paz sea con ella).

Mientras la noche caía, Bibi Zainab reunió a todas las damas y niños, en un pequeño espacio entre las carpas destrozadas. El Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) yacía en el suelo rodeado de estas viudas y huérfanos. No había ningún incendio, ni una luz. Sólo la luna lanzaba su tenue iluminación.

‘Umar hijo de Saad’ le pidió a la viuda del Hurr que lleve un algo de comida y bebida a las damas y los niños. Mientras ella se acercaba a donde estaban descansando, Bibi Zainab (La Paz sea con ella) la reconoció. Ella se puso de pie, fue hacia la viuda del Hurr y le ofreció sus condolencias por la muerte del Hurr. Este gesto por parte de Zainab (La Paz sea con ella), que ha sufrido tanto, perdido tantos y con tanto dolor en su corazón, es una lección de ética islámica que el mundo nunca debe olvidar. Cuando Bibi Zainab (La Paz sea con ella) vio el pan y el agua se puso a llorar.

«El Imam Hussain y sus valientes soldados murieron hambrientos y sedientos, y ahora las mismas personas que los martirizaron están trayendo pan y agua a sus viudas y huérfanos.» Ella miró al cielo y le pidió a Allah que le dé coraje. Zainab (La Paz sea con ella) recordó las palabras de su hermano que le dé agua primero a Sakina (La Paz sea con ella). Zainab (La Paz sea con ella) tomó la jarra de agua. Fue hasta donde estaba Sakina (La Paz sea con ella) que había caído en un sueño inquieto.

Gentilmente acarició el cabello sin velo de la niña. Sakina abrió sus ojos. Zainab (La Paz sea con ella) dijo, «Aquí hay agua, Sakina. Por favor bebe un poco. Tú has estado sedienta por tanto tiempo!» Al oír la palabra ‘agua’ Sakina lloró esperanzada, «Mi tío Abbas ha vuelto?» Cuando le dijeron que la viuda del Hurr había traído el agua, ella se levantó, fue hacia la viuda del Hurr, le agradeció y luego le preguntó a Zainab: «Todos ustedes han bebido agua?» Zainab movió su cabeza como un no. Sakina preguntó, «Entonces porqué me pides que beba el agua?» Zainab dijo, «Porque, querida mía, tu eres la más pequeña.» Sakina respondió: «No! No! Ali Asghar es el más pequeño!» Sakina tomó la jarra de agua, corrió hacia donde Ali Asghar yacía enterrado, llorando «Wa Asghera! Wa Asghera!»

Asi fue como los indigentes pasaron su noche en Karbala. Habían perdido todo. Sus hombres habían muerto. Sus hijos habían sido martirizados. En este desierto desolado el cuarto Imam, las mujeres y los niños restantes estaban amontonados donde sólo unas horas antes estuvo su campamento. Abbas, Qasim y Ali Akbar tomaron turnos para vigilar el campamento. Ahora Zainab y Kulzum quedan despiertas para asegurarse de que el Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) y los niños no fueran atacados.

De repente, Bibi Zainab (La Paz sea con ella) nota que Sakina (La Paz sea con ella) ha desaparecido. Está alarmada. Mira a su alrededor pero no ve a la hija querida de Hussain. Zainab (La Paz sea con ella) camina lentamente hasta el campo de batalla. Ella llega a donde yacía Abbas (La Paz sea con él). Abbas! Abbas! Mi querido hermano, ¿has visto a Sakina? Hay silencio! Ella se encamina a donde yacía el cuerpo sin cabeza del Hussain. Allí, abrazando a su padre, ella encuentra a Sakina, en sueño profundo!

 

La atención de Bibi Zainab (La Paz sea con ella) hacia el Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) durante el viaje:

La noche de la calamidad pasó y las damas de la casa del Imam Hussain fueron hechas cautivas al día siguiente. Las hicieron esperar en el sol ardiente mientras el enemigo pasó el resto del día enterrando a sus muertos. Las hicieron montar camellos sin montura como delincuentes comunes. El Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) fue enviado hacia Kufa con las manos y los pies apretados juntos en hierro y llevando un collar de púas de hierro y caminado descalzo sobre la arena caliente del desierto, a pesar de que estaba enfermo. La caravana atravesó el campo de batalla donde yacían los cuerpos de los mártires sin cubierta, mezclados en polvo y sangre. Fue aquí donde el Imam Zainul Abideen (La Paz sea con ál) habría muerto de dolor. Se volvió en un amarillo pálido. Bibi Zainab (La Paz sea con ella) consoló a su sobrino: “Ten paciencia! Que estoy viendo? Tú eres el Imam de la época”. Ella le recordó la tradición del Sagrado Profeta (La Paz sea con él y su familia purificada) a Umm-e-Aiman a quien le había explicado la alianza divina.

En la parte delantera de la caravana los guardias llevaron las lanzas con las cabezas del Imam Hussain (La Paz sea con él) y sus seres queridos. Los guardias golpeaban a los prisioneros, si se quejaban de algo. Incluso a los más jóvenes. Algunos niños murieron en el camino, y sus cuerpos fueron dejados en el desierto. Cuando llegaron a Kufa ellos tenían moretones sobre sus cuerpos. Cuando Bibi Zainab (La Paz sea con ella) vio Kufa, recordó el periodo de su padre.

La caravana llegó a la corte de Ubayd Allah hijo de Ziyad el día 12 de Muharram del año 61 de la Hijra. Ubayd Allah hijo de Ziyad, gobernador de Kufa ordenó que las calles sean decoradas, mientras que había una gran multitud en las calles de Kufa, mofándose y burlándose de los presos. Hubo conmoción en el Tribunal de Kufa, debido al discurso de Bibi Zainab (La Paz sea con ella). Los discursos de Bibi Zainab (La Paz sea con ella) donde ella comentó sobre la infidelidad y la cobardía de los Kufees los hizo cubrir sus rostros con sus ropas por la vergüenza y la tristeza.

Pero cuando algunas personas vieron la cabeza del Imam Hussain (La Paz sea con él) en la lanza volvieron sus rostros y comenzaron a llorar. Se sentían culpables porque permitieron que esto le pasara al Imam Hussain (La Paz sea con él) cuando este mismo Imam estuvo dispuesto a ayudarles cuando lo necesitaban. Era mediodía y el ardía el sol caliente. Los niños lloraban de hambre y sed. Mientras la caravana llegó al Palacio de los gobernadores, Bibi Zainab (La Paz sea con ella) enfrentó a la multitud y dijo: ¿Saben a quién ha matado su gobernador? Somos los nietos de vuestro Profeta Muhammad (La Paz sea con él y su familia purificada). Cuando vuestro Gobernador mató a los amados del Profeta, lloraba el cielo y la tierra tembló. ¿Dónde estaban entonces ustedes? Hubo silencio total en la multitud. Algunas de las personas se dieron cuenta de su error y comenzaron a llorar de pena. Cuando Umar hijo de Saad vio lo que estaba pasando rápidamente guió a los presos al Palacio.

Cuando Ubayd Allah hijo de Ziyad vio al Imam Zainul Abideen (La Paz sea con él) en el Palacio ordenó matarlo enseguida. Bibi Zainab (La Paz sea con ella) corrió delante de él y dijo: “Tendrás que matarme primero. ¿Cómo te atreves a sentarte en el trono que no te pertenece legítimamente y nos insultas? Escucha, Oh hijo de Ziyad, somos los nietos del Profeta. Deberías estar avergonzado de tí mismo. Pretendes seguir las enseñanzas del Profeta, pero has hecho todo lo posible para destruir a su familia”. Ubayd Allah hijo de Ziyad quedó sorprendido de lo valiente que fue esta Dama. Pensó que después de todo lo que habían sufrido; no tendrían mas fuerza para enfrentarse a él. Más y más gente comenzó a darse cuenta que lo que Bibi Zainab (La Paz sea con ella) estaba diciendo era cierto. Ubayd Allah hijo de Ziyad ordenó que los prisioneros sean llevados a la cárcel al lado del Palacio inmediatamente. Le dijo a Shimr y Khooli, que eran los líderes de esta caravana, que realicen los preparativos para llevar a los prisioneros a Siria (Damasco) antes que tengan otra oportunidad de hablar en público.

La caravana de Bibi Zainab (La Paz sea con ella) se encaminó hacia Siria el día 13 de Muharram. A lo largo de la ruta, hubo varios altercados entre las fuerzas de Yazid y los partidarios de Ahlul Bayt. Mientras la caravana salía de Kufa, las personas miraban desde los techos. Bibi Zainab (La Paz sea con ella) y otros prisioneros continuaron contándole a la gente sobre lo que había sucedido en Karbala. Mucha gente empezó a hablar en contra de Ubayd Allah hijo de Ziyad. En el viaje los prisioneros sufrieron otra vez en manos de los guardias. Cuando la caravana llegó a Siria, los prisioneros tuvieron que esperar bajo el sol mientras Shimr iba al Palacio de Yazid para anunciar su llegada. Yazid declaró ese día como un día de celebración. Cada rincón de la ciudad fue decorado…

 

Fuente: islamicoccasions.com

Link: http://www.ezsoftech.com/islamic/moharram12.asp

Traducción: Laila Hakim para UMMA

 

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