N° 1- Palabras del Imam Husain, desde Medina a Karbalá

Con la muerte de Mu’âûîah, a mediados del mes de Rayab del año 60 de la hégira, su hijo, Îazîd llegó al califato y, sin demora, anunció la muerte de su padre y su propia sucesión que anteriormente, ya había sido anunciada cuando su progenitor ya había pedido juramento de fidelidad para él- a los gobernadores de diferentes zonas por medio de cartas. También emitió junto al anuncio y confirmación de su jerarquía, la orden de pedir a la gente un nuevo juramento de fidelidad.

Iazid, también, escribió una carta a Úalid Ibn ‘Utbah, gobernador de Medina por parte de Mu’âûiah con el mismo contenido. Pero en otra pequeña carta que le escribió especialmente a él, haciendo énfasis en pedir el juramento a tres personalidades conocidas, quienes no estaban dispuestas en prestarle juramento. Ya desde la época de Mu’aûiah, lazîd había resaltado lo siguiente:

Actúa con rigidez al pedir el juramento a Husaîn, a ‘Abdul-lah Ibn ‘Umar y a ‘Abdul-lâh Ibn Zubair, y en este asunto no les dejes ninguna chance.

Üalid Ibn ‘Utbah, con la llegada de la carta al comienzo de la noche, solicitó la presencia de Marûân Ibn Hakâm, el gobernador anterior de Mu’âûîah en Medina, y consultó con él respecto a la carta y a la orden de fazîd. Le propuso invitarlos a una reunión lo más pronto posible para pedirles el juramento para Iazîd antes de que la noticia de la muerte de Mu’âûîah sea divulgada en la ciudad.

Üalîd, sin demora alguna, envió a un mensajero a pedir la presencia de estas tres personas para tratar un tema importante y sensible.

Cuando el mensajero de Ûalîd emitió su mensaje al Imam Husaîn (la paz sea con él) y a Ibn Zubaîr, ellos dos estaban sentados hablando en la mezquita del profeta (la paz sea con él y su descendencia). Ibn Zubaîr se atemorizó por esta convocatoria fuera de lugar y nocturna. No obstante, el Imam (la paz sea con él), antes del encuentro con Úalîd explicó el tema a Ibn Zubaîr: «Veo que el dictador de los Omeyas- Mu’âûîah Ibn ‘Abu Sufian-ha muerto» (‘Ara anna tagiâtahum qad halak) -y la intención de esta convocatoria es pedir el juramento de fidelidad para su hijo-.

Según lo trasmitido por el libro Muzîrul Ahzân, el Imam, confirmando su palabra agregó: «Ciertamente soñé que llamas de fuego ardían desde la casa de Mu’âûîah y su púlpito se desmoronó».

Luego, el Imam ordenó a treinta personas de sus fieles y a los parientes más cercanos que se armen y marchen junto a él y que estén preparados fuera de la reunión para defenderlo en caso de necesidad.

Tal como el Imam ya lo había previsto, Úalîd, luego de darle la noticia de la muerte de Mu’âûîah, le planteó el tema del juramento a lazîd.

El Imam le respondió: «Una personalidad como yo no debe dar juramento en forma oculta, ni tampoco tú debes conformarte con este tipo de juramento. Cuando invites a toda la gente de Medina para renovar su juramento, nosotros también, en caso de que decidamos jurar, juraremos en aquella reunión y frente a todos los musulmanes».

El Imam le quiso hacer entender que aquel juramento no era para satisfacer a Dios sino para atraer la atención de la gente, entonces, en caso de que sucediera, tendría que ser manifiesto y no oculto.

Ûalîd aceptó su palabra y no insistió en pedirle juramento en aquel momento de la noche.

Cuando el Imam (la paz sea con él) quiso salir de la reunión, Marûân Ibn Hakam -que también estaba presente- hizo entender a Ûalîd: «Si no puedes pedir el juramento de fidelidad en este momento de la noche y en esta reunión íntima, jamás podrás obligarlo en otra ocasión, a no ser que se derrame mucha sangre, entonces lo mejor sería que lo mantengas en esta reunión hasta que jure fidelidad o, por orden de fazîd, cortarle la cabeza.»

El Imam (la paz sea con él), luego de las palabras de Maruân, dijo:

la Ibn Zarqâ anta taqtuluni am hua? Kadibta u ‘azimta (Oh hijo de Zarqa, ¿Tú me matarás o él? Mientes y pecas).

Atuhal ‘amir inna Ahlu Baitin-nubûûah […] (Oh gobernador, ciertamente que nosotros somos de la casa profética […]).

 *Respuesta del Imam Husain (P.) a Ualid Ibn ‘Utbah, gobernador de Medina* 

Respuesta al gobernador de Medina

أَيُّهَا الأميرُ إِنَّا أَهْلُ بَيْتِ النُّبُوَّةِ وَ مَعْدِنُ الرِّسالَةِ وَ مُخْتَلَفُ الْمَلَائِكَةِ وَ مَهْبَطُ الرَّحْمَةِ

بنا فتح الله و بنا يَخْتِم وَ يَزِيدُ رَجُلٌ شَارِبُ الْخَمْرِ وَ قَاتِلُ النَّفْسِ الْمُحْتَرَمَةِ مُعْلِنٌ بِالْفِسْقِ وَ مِثْلى لا يُبَايِعُ مِثْلَهُ وَلكِنْ نُصْبِحُ وَ تُصْبِحُونَ وَ نَنْظُرُ وَ تَنْظُرُونَ أَيُّنَا أَحَقُّ

بِالْخِلافَةِ وَ البیعة

«Oh gobernador, ciertamente que nosotros somos de la casa profética y la mina del mensaje y el lugar de circulación de los ángeles y del descenso de la misericordia divina. Dios, a través de nuestra familia, comenzó el islam y lo hará avanzar hasta el final, también a través de ella. No obstante, Îazîd, ese hombre a quien me pides que le jure fidelidad, es un hombre bebedor y el asesino de gente inocente; es quien viola las órdenes divinas y comete pecados y corrupción en forma manifiesta. Una persona como yo, con un antecedente brillante y con una ejemplar ascendencia, no le jura fidelidad a un hombre como él, corrupto y desenfrenado. Tanto nosotros como vosotros, debemos aguardar al futuro y ver. Pronto veréis quién de nosotros merece el califato y liderazgo de la comunidad islámica y merece el juramento de la gente.»

Debido a los alborotos que surgieron de la reunión Ûalîd y las contundentes palabras que el Imam le dijo a Marûân los discípulos del Imam sintieron peligro y un grupo de ellos entró en la reunión. El Imam se retiró y luego de esta conversación, la esperanza de Ûalîd respecto a cualquier conciliación, se convirtió en desilusión y desesperanza

(Zarqâ era una abuela de Marûân, que tenía mala fama.)

Libro: Palabras del Imam Husain desde Medina a Karbalá. 

Autor: Aiatullah Muhammad Sadiq Naymí. 

Traductores: Zohre Rabbani, Masuma A. de Paz.

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